TEMA
7 LA POESIA ESPAÑOLA POSTERIOR A 1936
1- LA
POESIA DURANTE LA GUERRA CIVIL
Como había ocurrido con la novela,
durante la guerra civil fueron muchos los escritores que se vieron atraídos por
la poesía para expresar sus ideas políticas: las proclamas ideológicas o
políticas, las arengas a los combatientes y las descalificaciones y burlas del
enemigo pasan a ser la materia de la poesía en los dos bandos en lucha.
Aunque cuantitativamente (y cualitativamente) fue mayor la contribución poética de los republicanos, también en
bando nacional se encuentran rasgos formales y temáticos semejantes, aunque,
como es lógico, de significación contraria. En el bando republicano hay poetas
consagrados como Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, etc Entre
los nacionales, Gerardo Diego, Pemán, Manuel Machado, Dionisio Ridruejo, Agustín de Foxa, etc
Es obvio que se va a tratar de
una poesía de urgencia, circunstancial y, por tanto, perecedera una vez acabado
el motivo de su aparición y de escaso valor literario.
2- LA DÉCADA
DE LOS
CUARENTA
Lo que primero caracteriza a la
poesía de posguerra fue la pérdida de muchos grandes maestros: Lorca en 1936,
Antonio Machado en 1939, Juan Ramón Jiménez se exilia, el grupo poético del 27
se disgrega pues muchos de sus miembros también se van al exilio.
Por otro lado, los años que
siguieron a la guerra civil no fueron demasiado propicios para el lirismo.
Represión, hambre y miseria hicieron su aparición en Madrid como en otras
ciudades.
Si antes de la guerra, la poesía
giraba en torno a la generación del 27, ahora ésta se va a ver fragmentada a
causa del exilio. Los que permanecieron en España siguieron ejerciendo su
magisterio entre las nuevas generaciones: en 1944 aparecen dos libros claves
para el futuro quehacer poético español: Hijos de la ira de
Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre. El
primero supondrá una ruptura temática y estilística con la poesía que se estaba
haciendo tras finalizar la guerra, mientras que el segundo ofrecerá una nueva
dimensión de la poesía surrealista.
De todas formas, antes de
enumerar las distintas tendencias que se dan en la poesía de posguerra (década
de los cuarenta), es necesario hablar de un poeta, considerado por muchos como
puente entre la generación del 27 y las primeras generaciones de posguerra:
Miguel Hernández.
2.1- Miguel Hernández:
(1910-1942): Es una de las figuras más atractivas de la poesía española. Se
entregó a su obra de poeta como reflejo verdadero de su propia existencia que
intuyó desde muy pronto amenazada por la muerte. Fue una figura romántica que
lucha en favor del amor, de la justicia y de la libertad, es decir, en defensa
del hombre.
2.1.1- Vida: Nació
en Orihuela en 1910. Su infancia es humilde, cuidando del rebaño de cabras de
su padre, tratante de ganado. Su educación académica es poca, pues en 1925 tuvo
que dejar los estudios. Pero ello no supuso ausencia de cultura, pues sus
lecturas fueron numerosas y constantes. Escribe sus primeros poemas sobre el
medio que le rodea, su vida de pastor: la tierra, el cielo, los animales.
En su ciudad conoce a Ramón Sijé,
a cuya tertulia literaria acude. Él
le orienta en sus lecturas y lo
anima a seguir escribiendo.
- Deseoso de fama, en 1931 llega a Madrid,
donde va a conocer los ambientes artísticos y literarios. Lleva una carta de
recomendación en el bolsillo, escrita por el alcalde de su pueblo, pero la vida
en la capital es muy dura y se desvanecen pronto sus sueños de triunfo y
reconocimiento público. Sus dificultades económicas se agravan y se ve obligado
a volver a Orihuela. Allí consigue un puesto de oficinista y conoce a Josefina
Manresa, con la que después se casara.
- En 1933 publica su primer libro, Perito
en lunas escrito bajo influencia gongorina y que despierta escaso
interés en la crítica.
- Vuelve a Madrid y conoce a muchos de los
grandes poetas de la Generación del 27. Publica en la Revista de Occidente algunos de sus últimos poemas, lo que le
supone una creciente estimación en los círculos artísticos. Juan Ramón Jiménez
le consagra definitivamente llamándole “aliento joven de España”. En 1936
publica El rayo que no cesa, casi en su totalidad inspirado en su
amor a Josefina.
- Estalla la guerra civil y se alista en el
ejército republicano (había ingresado en el PCE en 1935). Empieza a escribir
una poesía militante, de combate, al servicio de la defensa de la
República. Recita
sus composiciones en el frente de batalla para consolar a los heridos y elevar
la moral de los combatientes. En marzo de 1937 se casa con Josefina y publica Viento
del pueblo Su primer hijo muere antes de cumplir su primer año debido a
las condiciones de la guerra. El segundo nacerá en 1939 y a él le dedicará las
“Nanas de la cebolla”
- Acabada la guerra, es detenido pero gracias a
la intervención de algunos amigos (entre ellos Pablo Neruda) sale
provisionalmente de la cárcel. Vuelve a ser detenido y una condena a muerte
inicial es sustituida por una de treinta años. Inicia un penoso itinerario por
diversas prisiones españolas donde va a escribir los poemas que integrarán sus
últimos libros. En la cárcel se ganará la admiración de sus compañeros de
prisión por su generosidad y abnegación. Algunos amigos escritores
afines al régimen le aseguran la libertad si se arrepiente de su pasado político, a lo cual él se niega tajantemente.
- El frío, la mala alimentación, las poca
higiene van minando su salud. Contrae tuberculosis y muere el 28 de marzo de
1942.
2.1.2- Su obra: Su
obra, trágicamente truncada por las secuelas de la guerra, sirve de puente
entre dos etapas de la poesía española: la vanguardista y la de compromiso
político.
- Sus inicios poéticos se encuadran dentro del
entusiasmo por Góngora de la generación del 27. A este entusiasmo responde Perito en
lunas (1934) Son 42 octavas reales en las que objetos humildes y
usuales en su realidad de Orihuela son sometidos a una elaboración metafórica
deslumbrante. Ya en esta obra encontramos los primeros rastros de la capacidad
metafórica de Miguel Hernández, que acude al mundo real
de su vida diaria para proveerse del material
metafórico. En su labor selectiva se deja guiar sólo por la mayor potencia
descriptiva y la originalidad y novedad de los objetos. El resultado va a ser
una poesía difícil de desentrañar.
- Tras
este primer libro, Miguel Hernández se convertirá en un poeta auténticamente
romántico que expresará de forma
apasionada sus sentimientos más íntimos, ajeno a cualquier deshumanización del
arte. En él, la obra poética es inseparable del hombre, de sus anhelos y
esperanzas, de su misma evolución como hombre
y como ciudadano.
- Alcanza su plenitud poética con un libro
iniciado en 1934 y no publicado hasta 1936: El rayo que no cesa.
Nuevas lecturas vienen a completar la de Góngora: Garcilaso, Quevedo,
Aleixandre.
El libro se abre con el crudo planteamiento
del gran problema existencial de M. Hernández: su vida siempre trágicamente
amenazada:
Un carnívoro cuchillo
de
ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo alrededor de mi
vida.
La idea central de la obra de Miguel
Hernández es la vida. Desde que conoce a su esposa, el amor será parte
fundamental de ésta y, por tanto, de su poesía, pero será una vida y un amor
siempre amenazados por la idea de la muerte.
En este libro se consolidan sus tres temas
por excelencia: la vida, el amor y la muerte. En el centro está el amor, anhelo
vitalista que se estrella contra las barreras que se alzan a su paso. Es como
un rayo que se clava en su corazón con oscuros presagios de muerte. Por ello
por lo que en todo el libro domina un poderoso vitalismo trágico.
Miguel Hernández contempla la vida siempre
amenazada por la muerte. Esta amenaza ensombrece toda su concepción del mundo
y, por tanto, también su obra. En este poema nos describe el poeta su destino
trágico. Después de una resistencia desesperada e inútil contra ese fatídico
torrente de puñales, el poeta se abandona a las oleadas de su sangre. La vida
es para él una inmensa y dilatada herida que se prolonga hasta hundirse en la
muerte:
Crece la sangre, agranda
la expansión de sus frondas en mi pecho que
álamo desbordante se desmanda
y en varios torvos ríos cae deshecho.
Me veo de repente
envuelto en sus
coléricos raudales, y nado contra todos desesperadamente como contra un fatal
torrente de puñales. Me arrastra encarnizada su corriente, me despedaza, me
hunde, me atropella, quiero apartarme de ella a manotazos, y se me van los
brazos detrás de ella, y se me van las ansias en los brazos.
Me dejaré arrastrar hecho pedazos, ya que así se lo ordenan a mi vida
la sangre y su marea, los cuerpos y mi estrella ensangrentada.
Seré una sola y dilatada herida hasta que directamente sea
un cadáver de espuma: viento y nada.
Este sentimiento trágico de la
vida explica su gusto por el símbolo del toro. El destino trágico común ha
unido a los dos eternamente en su obra poética:
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
Gracias al sometimiento a una
forma clásica como el soneto, evita el fácil desbordamiento emocional.
Mención aparte merece la “Elegía
a Ramón Sijé”, escrita en tercetos encadenados, que es una de las más
impresionantes elegías de la lírica española. Sijé fue un amigo de Orihuela que
le apoyó en sus inicios poéticos y del que se fue distanciando por cuestiones
políticas, ya que era un fiel representante de la mentalidad predominante en Orihuela, pueblo marcado por el caciquismo y
una influencia absoluta de la Iglesia. Sin
embargo, ante su prematura muerte prevalece el cariño sobre las diferencias ideológicas.
- En
1937 aparece Viento del pueblo, con el que inicia su etapa de
poesía comprometida. Los poemas eran
leídos por él durante los descansos de los combates. El tono general del libro
es de exaltación por la República , de desprecio por el enemigo, incluso de
amargura.
- El hombre acecha fue también escrito durante la
guerra, pero no apareció hasta 1960 en Argentina. El tono es distinto al del
anterior libro, pues en la mayoría de los poemas dirige sus ojos hacia los
horrores de la guerra. Han pasado ya
dos años de contienda durante los cuales el poeta ha ido perdiendo su optimismo
y su fe, no en la causa, debido a las terribles calamidades que cercan al país:
miseria, destrucción y sangre. Gran parte de los poemas están escritos en
versos alejandrinos, lo cual da un tono solemne y funerario a casi todo el
libro. Es una poesía desnuda de artificio en la que hay una menor frecuencia de
metáforas y comparaciones.
- Cancionero y romancero de ausencias (1938-41) La mayor parte de los poemas de este libro están compuestos
durante su peregrinaje por diferentes cárceles españolas. El libro tiene el
tono íntimo de un diario personal por su sencillez y sinceridad.
Libro conmovedor en que el poeta se interroga sobre todo lo perdido. Otra
vez nos habla del amor:
ahora del amor a la esposa y al hijo y es de
nuevo un amor frustrado por la separación. Otros temas son su situación de
prisionero y las consecuencias de la guerra.
Abandona la riqueza de imágenes y
el colorido léxico anterior.
La métrica es de tipo popular: canciones,
romances, coplas, etc
2.2- Poetas arraigados: Se suele
hablar de poetas arraigados para referirnos a una serie de poetas nacidos en
torno a 1910, que hacen sus primeras publicaciones entre los años 1932 y 1936,
que tuvieron que vivir la guerra en toda su crudeza justo cuando s iniciaban
como escritores y que se van a reunir en torno a las revistas Escorial
y Garcilaso.
De acuerdo con la
idea imperial difundida por los vencedores, se intenta crear una poesía
artificiosamente heroica siguiendo el modelo de los poetas del Siglo de Oro
español.
En la primavera de
1943, un joven poeta llamado José García Nieto (Premio Cervantes 1996) fundó
con otros jóvenes la revista Garcilaso, y con ella el movimiento
poético llamado “Juventud creadora” “garcilasista”. En sus páginas encontramos
poetas dispares como García Nieto, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio
Ridruejo, Rafael Morales, etc. Miran hacia Garcilaso y otros poetas clásicos.
La métrica regular, con preferencia por el soneto, se convierte en requisito
imprescindible para la redacción del poema La perfección formal de sus
composiciones refleja una visión del mundo coherente, ordenada, serena
enraizada en sólidas convicciones religiosas y políticas y alejada, por tanto, de la triste realidad e
esos años.
- Podemos resumir las principales
características de esta poesía en las siguientes:
a) Preferencia por los poetas clásicos de los
siglos XVI y XVII, especialmente Garcilaso y Lope Vega.
b) Como temas hallamos poesía amorosa y religiosa.
En cuanto a la primera, aparecen los tópicos amorosos en torno a la ausencia,
pérdida o desdén de la amada. En cuanto a la segunda, es una poesía arraigada
en la creencia de un Dios que asegura el orden y el equilibrio del mundo.
Existe, por tanto, una visión positiva que esconde la penosa realidad del
momento. Son también frecuentes las descripciones del paisaje castellano.
c) Formalmente, hay un dominio de las formas
clásicas, especialmente el soneto.
Se ha calificado a
esta poesía como anacrónica poesía de evasión, pero tampoco debe olvidarse en
aquellos inmediatos años de postguerra era imposible reflejar ese drama.
2.3- Poetas desarraigados: Como es
lógico, pronto llega la crisis del garcilasismo. A ello contribuyó, sobre todo,
la aparición de un libro que cayó como un clarinazo en las serenas aguas de la
poesía de entonces: Hijos de la ira de Dámaso Alonso (1944).
Suele considerarse este libro el punto de partida de la poesía española tras la
guerra y el libro más importante de la década.
El título se refiere a unos poemas sentidos
como fruto de la angustia y de rabia ante la injusticia, el dolor y el horror
de la vida. La ruptura temática y formal con los representantes de la poesía
arraigada es total: en el aspecto formal desaparecen las composiciones
regulares y son sustituidas por el versículo. Se prefiere un estilo bronco,
directo, más sencillo, menos preocupado estéticamente. El autor se vale de un
lenguaje cotidiano que es el que mejor se adecua al carácter realista de la
composición. En cuanto al tema, Dámaso Alonso se enfrenta a la dura realidad
que le tocó vivir, consecuencia de una guerra que sembró de muerte y de
miseria a España. Es una poesía desazonada que se enfrenta con un mundo
deshecho y caótico, invadido por el
sufrimiento y por la angustia. Sin embargo, no llega a ser una poesía
existencialista debido a la presencia de Dios a quien el poeta se dirige para
pedirle cuentas e interrogarle sobre la finalidad de tanta destrucción.
En 1944 se funda
Espadaña por Victoriano Crémer y Eugenio de Nora. Se recogerá a
los poetas de esta tendencia: José Luis Hidalgo, Carlos Bousoño, Eugenio
de Nora, Gabriel Celaya, Blas de Otero.
Espadaña contribuyó poderosamente al proceso
rehumanizador de la lírica de posguerra a través de una poesía comprometida con
la problemática existencial e histórica del hombre contemporáneo, que en la siguiente
década desembocaría en la poesía social
Vicente
Aleixandre publica ese mismo año Sombra del Paraíso. En él, el
mundo aparece como un posible paraíso que el hombre se ha empeñado en destruir.
El paraíso sigue ahí pero el hombre ha sido desterrado de él
3- LA
POESIA SOCIAL
- En torno a los últimos
años de la década del 40, siguiendo la línea rehumanizadora emprendida por
Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, comienza a surgir en España una poesía que
pretende ser un instrumento de acción social y política, influyendo sobre la
conciencia colectiva: la poesía social.
Uno de sus
representantes, Carlos Sahagún, hizo la siguiente definición de poesía social: Poesía
social es aquella que se propone una transformación del mundo o, cuando
menos, de las estructuras de la sociedad en que esa poesía nace. (...) En un sentido estricto, plenamente actual, por poesía social hay que
entender aquella que pone al descubierto la corrupción y los defectos de la
base de la organización burguesa
Hacia 1955 se consolida la poesía
social. De esta fecha son dos libros que marcan un hito: Pido la
paz y la palabra de Blas de Otero y Cantos Iberos
de Celaya. Otros poetas de esta nueva orientación son Carlos Bousoño, José
Agustín Goytisolo, Rafael Morales, José María Valverde, todos los cuales están
acompañados por una figura del 27: Vicente Aleixandre, que en 1954 dio un giro a su obra con Historia
del corazón
-
Por
tanto, la poesía social pretende mostrar la verdadera realidad del hombre y del
país, muy distinta de la versión oficial. Se considera a la poesía como un
medio de cambiar la sociedad que debe testificar y denunciar las injusticias,
las desigualdades sociales o la falta de libertades políticas.
Los poetas se dirigen a la mayoría, esto les conduce al empleo de un lenguaje claro,
prosaico y coloquial. Celaya habla de “escribir como quien respira”, Blas
de Otero dice “escribo como escupo”
Es cierto que por este camino, muchos caerán en el peligro de una poesía
prosaica y banal, pero también lo es
que los grandes poetas llegarán a descubrir los valores poéticos de la lengua
cotidiana.
- Sin embargo, esta poesía no consiguió su
objetivo. Hay que tener en cuenta que por aquellos años, la tirada de un libro
de versos rara vez alcanzaba los mil ejemplares y, además, el pueblo no estaba
en condiciones de leer poesía. Como muchos, Celaya y Blas de Otero se
desengañan de que se pueda transformar el mundo con libros de poemas. A esto
hay que unir el hecho de que los seguidores de los grandes poetas caen en el
empobrecimiento del lenguaje y en los tópicos.
- De todas formas, la poesía social dejó
algunos libros fundamentales de la poesía posterior a la guerra civil: España.
pasión de vida de Eugenio de Nora, Quinta del 42(1953)
y Cuanto sé de mi (1959) de José Hierro, Nuevos
Cantos de Vida y Esperanza de Victoriano Crémer y, sobre todo, los
libros de los dos poetas sociales más importantes:
4- PROMOCIÓN DE LOS CINCUENTA
- Contra estos los dos
vicios antes citados (el empobrecimiento del lenguaje y los tópicos) reacciona
un grupo de poetas que, aunque conocido como generación de los cincuenta
(comenzó a escribir a finales de esta década, de ahí que algunos prefieran
denominarla generación del 60), marcará la década siguiente: Ángel González,
José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines,
etc
Nacidos alrededor
de los años 1925-1938, su procedencia intelectual social e intelectual es muy
semejante: la burguesía media universitaria, hacia la que se vuelven desde un
inconformismo crítico.
- Veamos algunas
características de estos poetas:
1)
Su concepto de poesía ha cambiado: su única finalidad ya no es la comunicación,
como para los poetas sociales, lo cual había conducido a un empobrecimiento del
lenguaje. Ahora la poesía es un medio de conocimiento de la realidad, una forma
se sacar al exterior las zonas no visibles del hombre y del mundo. En
consecuencia, la poesía ahora se hace más lírica.
2)
Como primera consecuencia, ahora la poesía vuelve a ser un ejercicio de
exploración interior, de ahí que su temática se caracterice por un retorno a lo
íntimo: el fluir del tiempo, la evocación nostálgica de la infancia, lo
familiar, el amor, la amistad, etc También dan muestras de inconformismo frente
al mundo en que viven pero cierto escepticismo les aleja de la poesía social.
Cuando tratan de la realidad social nacional y de los males del país, no lo
hacen de una forma tan dramática como la generación anterior, sino que
prefieren usar la ironía distanciadora. Sea cual sea el tema del poema (amor,
recuerdos, España, etc) lo hacen sin dejarse llevar por el fácil
sentimentalismo.
3)
En el estilo, se rechaza el prosaísmo de los poetas sociales. Es verdad que
siguen un estilo antirretórico y conversacional, pero detrás de él hay un
esfuerzo por la obra bien hecha y una mayor atención a la lengua. Por tanto, el
tono coloquial se depura y se eleva a un nivel artístico
-
Uno de los autores más representativos de esta promoción es Ángel González. Las
composiciones seleccionadas representan claramente las características de la
poesía de estos años.
La
primera recoge el rasgo temático más llamativo de la generación de los
cincuenta: la vivencia del tiempo. Su poesía tiñe de evocaciones de infancia y
de adolescencia, de figuras desaparecidas, etc Es muy normal evocar la infancia
perdida o destruida por la guerra:
PRIMERA
EVOCACIÓN
Recuerdo
bien
a mi madre.
Tenía miedo del
viento,
era pequeña
de estatura
le asustaban
los truenos,
y las guerras
siempre
estaba
temiéndolas
de lejos,
desde antes de
la última ruptura del Tratado suscrito
por todos los
ministros de asuntos exteriores(...)
Llegó también
la guerra un mal verano. Llegó después la paz, tras un invierno todavía peor.
Esta vez, sin embargo, no devolvió lo arrebatado el viento. Ni la lluvia
pudo borrar las
huellas de la sangre. Perdido para siempre lo perdido, atrás quedó
definitivamente muerto lo que fue muerto. (...)
La segunda refleja
el sentimiento de frustración que sufre el poeta ante la realidad
presente, porque el orden social
establecido desvirtúa lo más auténticamente humano. Fijémonos como el
poeta no acude al grito, a la protesta directa, sino que prefiere un
tono desdramatizador, humorístico e irónico que le aleja de la poesía social. El autor centra su crítica
en la ciudad como símbolo de un tiempo hostil, más propicio al
odio que al amor. Como puede comprobarse,
el poeta a partir de un lenguaje sobrio y eficaz, pero muy poético, presenta los
lugares más propicios para el desarrollo del sentimiento amoroso. Sin embargo,
al darse cuneta de que la realidad no acompaña plenamente a lo que
quiere manifestar, cae al final en la decepción al reconocer que debe aceptar lo que pretendía criticar:
el hastío, la indiferencia y el odio del mundo.
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL
AMOR
Son pocos.
La primavera
está muy prestigiada, pero es mejor el verano.
Y también esas
grietas que el otoño forma al interceder con los domingos en algunas ciudades
ya de por sí
amarillas como plátanos. El invierno elimina muchos sitios:
quicios de
puertas orientadas al norte, orillas de los ríos, bancos públicos.
Los
contrafuertes exteriores de las viejas iglesias dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve. Pero desengañémonos: las bajas temperaturas y
los vientos húmedos lo dificultan todo.
Las ordenanzas,
además, proscriben la caricia (con exenciones
para
determinadas zonas epidérmicas
-sin interés
alguno-en niños, perros y otros animales)
y el “no tocar,
peligro de ignominia” puede leerse en miles de miradas. ¿A dónde huir,
entonces? Por todas partes ojos bizcos, córneas torturadas, implacables
pupilas, retinas reticentes, vigilan, desconfían, amenazan. Queda quizá el
recurso de andar solo, de vaciar el alma de ternura y llenarla de hastío e
indiferencia, en este tiempo hostil, propicio al odio.
5- LOS NOVISIMOS
- El intento renovador de
la generación de los 50 va a
consolidarse en la década de los 60, no sólo porque en esta década
alcanzan su madurez poética, sino porque a partir de 1966 empieza a vislumbrarse una nueva corriente poética. En este año
aparece Arde el mar de Pere Guimferrer, el cual tuvo una gran
acogida por parte de la lírica. Este
libro abría fuego en la aparición de una serie de títulos que,
publicados en los año inmediatos, confirman este nuevo clima poético.
- En 1970 el
crítico José María Castellet quiso dar cuenta del nuevo clima poético juvenil
con un antología que iba a levantar buen número de polémicas: Nueve
novísimos poetas españoles En ella el critic José Maria Castellet reúne
a nueve autores nacidos después de 1939
que representan esta ruptura con tradición poética anterior. Estos, nacidos
entre 1939 y 1948, son Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, J.M
Alvarez, Félix de Azúa, Pere Guimferrer, Vicente Molina-Foix, Guillermo
Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero. No cubren todo el horizonte
poético del momento, pero resultan mi representativos
de una nueva sensibilidad poética.
- Son poetas nacidos
después de la guerra, que comienzan a escribir en una sociedad de consumo, r lo que es natural que aporten una nueva
sensibilidad. Además comienzan a tener acceso a libros antes difici de
encontrar y sus frecuentes viajes al extranjero los ponen en contacto con nuevas
tendencias culturales. E les posibilita
un vasto bagaje literario: poetas ingleses y franceses del XIX, especialmente
los surrealistas hispanoamericanos como César Vallejo, Pablo Neruda,
Octavio Paz, algunos del 27 como
Cernuda, Aleixandre y otros posteriores como Carlos Edmundo de Ory.
- Estos poetas se han formado, frente a lo habitual en las
generaciones anteriores, en los mass mc
lo cual va a determinar una nueva sensibilidad ajena a la de los
mayores. La literatura sufre un retroces la formación cultural de estos
escritores y es sustituida por la cultura de los medios de comunicación. 1 explica la gran inspiración que encuentran en
ellos: el cine, la música (Bob Dylan, Los Beattles, los Rolling, los comics, la
publicidad, etc
- Sobre este conjunto de actitudes se establece la identidad de los
poetas novísimos, en la predominan los siguientes rasgos:
a)
Rechazo de la poesía social que ya se había manifestado en la generación del
50. Consideran inútil cambiar el mundo con la poesía, por lo que rechazan su
instrumentalización para fines políticos, y se centran sólo en los
específicamente lingüístico. Para ellos, el hecho literario debe ser
independiente del mundo exterior.
Por otro, hay una evidente
ausencia del elemento intimista y subjetivo.
Por
contra, como dijimos antes, van a incorporar a sus obras a los nuevos mitos
surgidos de la nueva cultura de los mass media: actores, deportistas,
cantantes, etc. En este sentido, se percibe una fuerte influencia de temas y
mitos norteamericanos que proceden de la televisión, el cine, la música, los
cómics, etc. Las continuas referencias musicales, cinematográficas, literarias,
etc que va a haber en estos poemas va a dar lugar a que sólo sean comprensibles
por aquellos pocos conocedores de esos temas.
Este gusto por incluir todo tipo de
referencias culturales (era muy normal que se introdujeran (y a veces
comentaran) citas literarias ha hecho que a esta poesía se la haya denominado
“culturalista”. A los poemas acceden
lecturas, conocimientos, hechos culturales, etc, haciendo así un alarde de
exhibicionismo cultural.
b) Despreocupación hacia las formas tradicionales y preferencia por la
escritura automática. En el estilo buscan
una renovación del lenguaje poético y ven en el surrealismo una lección aún vigente
de ruptura con la lógica de un mundo absurdo. Por ello, estamos ante un
nuevo vanguardismo, paralelo a lo que estaba ocurriendo también en novela y teatro. Se huye del discurso lógico,
incorporando al poeta citas literarias, anuncios publicitarios, letras de
canciones, etc
c) La formación literaria de los novísimos es fundamentalmente
extranjera: Eliot, Yeats,los surrealistas franceses,
etc. La tradición literaria española la ignoran voluntariamente, con las
excepciones de Aleixandre, Cernuda y Gil de Biedma.
TEMA
7 LA POESIA ESPAÑOLA POSTERIOR A 1936
1- LA
POESIA DURANTE LA GUERRA CIVIL
Como había ocurrido con la novela,
durante la guerra civil fueron muchos los escritores que se vieron atraídos por
la poesía para expresar sus ideas políticas: las proclamas ideológicas o
políticas, las arengas a los combatientes y las descalificaciones y burlas del
enemigo pasan a ser la materia de la poesía en los dos bandos en lucha.
Aunque cuantitativamente (y cualitativamente) fue mayor la contribución poética de los republicanos, también en
bando nacional se encuentran rasgos formales y temáticos semejantes, aunque,
como es lógico, de significación contraria. En el bando republicano hay poetas
consagrados como Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, etc Entre
los nacionales, Gerardo Diego, Pemán, Manuel Machado, Dionisio Ridruejo, Agustín de Foxa, etc
Es obvio que se va a tratar de
una poesía de urgencia, circunstancial y, por tanto, perecedera una vez acabado
el motivo de su aparición y de escaso valor literario.
2- LA DÉCADA
DE LOS
CUARENTA
Lo que primero caracteriza a la
poesía de posguerra fue la pérdida de muchos grandes maestros: Lorca en 1936,
Antonio Machado en 1939, Juan Ramón Jiménez se exilia, el grupo poético del 27
se disgrega pues muchos de sus miembros también se van al exilio.
Por otro lado, los años que
siguieron a la guerra civil no fueron demasiado propicios para el lirismo.
Represión, hambre y miseria hicieron su aparición en Madrid como en otras
ciudades.
Si antes de la guerra, la poesía
giraba en torno a la generación del 27, ahora ésta se va a ver fragmentada a
causa del exilio. Los que permanecieron en España siguieron ejerciendo su
magisterio entre las nuevas generaciones: en 1944 aparecen dos libros claves
para el futuro quehacer poético español: Hijos de la ira de
Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre. El
primero supondrá una ruptura temática y estilística con la poesía que se estaba
haciendo tras finalizar la guerra, mientras que el segundo ofrecerá una nueva
dimensión de la poesía surrealista.
De todas formas, antes de
enumerar las distintas tendencias que se dan en la poesía de posguerra (década
de los cuarenta), es necesario hablar de un poeta, considerado por muchos como
puente entre la generación del 27 y las primeras generaciones de posguerra:
Miguel Hernández.
2.1- Miguel Hernández:
(1910-1942): Es una de las figuras más atractivas de la poesía española. Se
entregó a su obra de poeta como reflejo verdadero de su propia existencia que
intuyó desde muy pronto amenazada por la muerte. Fue una figura romántica que
lucha en favor del amor, de la justicia y de la libertad, es decir, en defensa
del hombre.
2.1.1- Vida: Nació
en Orihuela en 1910. Su infancia es humilde, cuidando del rebaño de cabras de
su padre, tratante de ganado. Su educación académica es poca, pues en 1925 tuvo
que dejar los estudios. Pero ello no supuso ausencia de cultura, pues sus
lecturas fueron numerosas y constantes. Escribe sus primeros poemas sobre el
medio que le rodea, su vida de pastor: la tierra, el cielo, los animales.
En su ciudad conoce a Ramón Sijé,
a cuya tertulia literaria acude. Él
le orienta en sus lecturas y lo
anima a seguir escribiendo.
- Deseoso de fama, en 1931 llega a Madrid,
donde va a conocer los ambientes artísticos y literarios. Lleva una carta de
recomendación en el bolsillo, escrita por el alcalde de su pueblo, pero la vida
en la capital es muy dura y se desvanecen pronto sus sueños de triunfo y
reconocimiento público. Sus dificultades económicas se agravan y se ve obligado
a volver a Orihuela. Allí consigue un puesto de oficinista y conoce a Josefina
Manresa, con la que después se casara.
- En 1933 publica su primer libro, Perito
en lunas escrito bajo influencia gongorina y que despierta escaso
interés en la crítica.
- Vuelve a Madrid y conoce a muchos de los
grandes poetas de la Generación del 27. Publica en la Revista de Occidente algunos de sus últimos poemas, lo que le
supone una creciente estimación en los círculos artísticos. Juan Ramón Jiménez
le consagra definitivamente llamándole “aliento joven de España”. En 1936
publica El rayo que no cesa, casi en su totalidad inspirado en su
amor a Josefina.
- Estalla la guerra civil y se alista en el
ejército republicano (había ingresado en el PCE en 1935). Empieza a escribir
una poesía militante, de combate, al servicio de la defensa de la
República. Recita
sus composiciones en el frente de batalla para consolar a los heridos y elevar
la moral de los combatientes. En marzo de 1937 se casa con Josefina y publica Viento
del pueblo Su primer hijo muere antes de cumplir su primer año debido a
las condiciones de la guerra. El segundo nacerá en 1939 y a él le dedicará las
“Nanas de la cebolla”
- Acabada la guerra, es detenido pero gracias a
la intervención de algunos amigos (entre ellos Pablo Neruda) sale
provisionalmente de la cárcel. Vuelve a ser detenido y una condena a muerte
inicial es sustituida por una de treinta años. Inicia un penoso itinerario por
diversas prisiones españolas donde va a escribir los poemas que integrarán sus
últimos libros. En la cárcel se ganará la admiración de sus compañeros de
prisión por su generosidad y abnegación. Algunos amigos escritores
afines al régimen le aseguran la libertad si se arrepiente de su pasado político, a lo cual él se niega tajantemente.
- El frío, la mala alimentación, las poca
higiene van minando su salud. Contrae tuberculosis y muere el 28 de marzo de
1942.
2.1.2- Su obra: Su
obra, trágicamente truncada por las secuelas de la guerra, sirve de puente
entre dos etapas de la poesía española: la vanguardista y la de compromiso
político.
- Sus inicios poéticos se encuadran dentro del
entusiasmo por Góngora de la generación del 27. A este entusiasmo responde Perito en
lunas (1934) Son 42 octavas reales en las que objetos humildes y
usuales en su realidad de Orihuela son sometidos a una elaboración metafórica
deslumbrante. Ya en esta obra encontramos los primeros rastros de la capacidad
metafórica de Miguel Hernández, que acude al mundo real
de su vida diaria para proveerse del material
metafórico. En su labor selectiva se deja guiar sólo por la mayor potencia
descriptiva y la originalidad y novedad de los objetos. El resultado va a ser
una poesía difícil de desentrañar.
- Tras
este primer libro, Miguel Hernández se convertirá en un poeta auténticamente
romántico que expresará de forma
apasionada sus sentimientos más íntimos, ajeno a cualquier deshumanización del
arte. En él, la obra poética es inseparable del hombre, de sus anhelos y
esperanzas, de su misma evolución como hombre
y como ciudadano.
- Alcanza su plenitud poética con un libro
iniciado en 1934 y no publicado hasta 1936: El rayo que no cesa.
Nuevas lecturas vienen a completar la de Góngora: Garcilaso, Quevedo,
Aleixandre.
El libro se abre con el crudo planteamiento
del gran problema existencial de M. Hernández: su vida siempre trágicamente
amenazada:
Un carnívoro cuchillo
de
ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo alrededor de mi
vida.
La idea central de la obra de Miguel
Hernández es la vida. Desde que conoce a su esposa, el amor será parte
fundamental de ésta y, por tanto, de su poesía, pero será una vida y un amor
siempre amenazados por la idea de la muerte.
En este libro se consolidan sus tres temas
por excelencia: la vida, el amor y la muerte. En el centro está el amor, anhelo
vitalista que se estrella contra las barreras que se alzan a su paso. Es como
un rayo que se clava en su corazón con oscuros presagios de muerte. Por ello
por lo que en todo el libro domina un poderoso vitalismo trágico.
Miguel Hernández contempla la vida siempre
amenazada por la muerte. Esta amenaza ensombrece toda su concepción del mundo
y, por tanto, también su obra. En este poema nos describe el poeta su destino
trágico. Después de una resistencia desesperada e inútil contra ese fatídico
torrente de puñales, el poeta se abandona a las oleadas de su sangre. La vida
es para él una inmensa y dilatada herida que se prolonga hasta hundirse en la
muerte:
Crece la sangre, agranda
la expansión de sus frondas en mi pecho que
álamo desbordante se desmanda
y en varios torvos ríos cae deshecho.
Me veo de repente
envuelto en sus
coléricos raudales, y nado contra todos desesperadamente como contra un fatal
torrente de puñales. Me arrastra encarnizada su corriente, me despedaza, me
hunde, me atropella, quiero apartarme de ella a manotazos, y se me van los
brazos detrás de ella, y se me van las ansias en los brazos.
Me dejaré arrastrar hecho pedazos, ya que así se lo ordenan a mi vida
la sangre y su marea, los cuerpos y mi estrella ensangrentada.
Seré una sola y dilatada herida hasta que directamente sea
un cadáver de espuma: viento y nada.
Este sentimiento trágico de la
vida explica su gusto por el símbolo del toro. El destino trágico común ha
unido a los dos eternamente en su obra poética:
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
Gracias al sometimiento a una
forma clásica como el soneto, evita el fácil desbordamiento emocional.
Mención aparte merece la “Elegía
a Ramón Sijé”, escrita en tercetos encadenados, que es una de las más
impresionantes elegías de la lírica española. Sijé fue un amigo de Orihuela que
le apoyó en sus inicios poéticos y del que se fue distanciando por cuestiones
políticas, ya que era un fiel representante de la mentalidad predominante en Orihuela, pueblo marcado por el caciquismo y
una influencia absoluta de la Iglesia. Sin
embargo, ante su prematura muerte prevalece el cariño sobre las diferencias ideológicas.
- En
1937 aparece Viento del pueblo, con el que inicia su etapa de
poesía comprometida. Los poemas eran
leídos por él durante los descansos de los combates. El tono general del libro
es de exaltación por la República , de desprecio por el enemigo, incluso de
amargura.
- El hombre acecha fue también escrito durante la
guerra, pero no apareció hasta 1960 en Argentina. El tono es distinto al del
anterior libro, pues en la mayoría de los poemas dirige sus ojos hacia los
horrores de la guerra. Han pasado ya
dos años de contienda durante los cuales el poeta ha ido perdiendo su optimismo
y su fe, no en la causa, debido a las terribles calamidades que cercan al país:
miseria, destrucción y sangre. Gran parte de los poemas están escritos en
versos alejandrinos, lo cual da un tono solemne y funerario a casi todo el
libro. Es una poesía desnuda de artificio en la que hay una menor frecuencia de
metáforas y comparaciones.
- Cancionero y romancero de ausencias (1938-41) La mayor parte de los poemas de este libro están compuestos
durante su peregrinaje por diferentes cárceles españolas. El libro tiene el
tono íntimo de un diario personal por su sencillez y sinceridad.
Libro conmovedor en que el poeta se interroga sobre todo lo perdido. Otra
vez nos habla del amor:
ahora del amor a la esposa y al hijo y es de
nuevo un amor frustrado por la separación. Otros temas son su situación de
prisionero y las consecuencias de la guerra.
Abandona la riqueza de imágenes y
el colorido léxico anterior.
La métrica es de tipo popular: canciones,
romances, coplas, etc
2.2- Poetas arraigados: Se suele
hablar de poetas arraigados para referirnos a una serie de poetas nacidos en
torno a 1910, que hacen sus primeras publicaciones entre los años 1932 y 1936,
que tuvieron que vivir la guerra en toda su crudeza justo cuando s iniciaban
como escritores y que se van a reunir en torno a las revistas Escorial
y Garcilaso.
De acuerdo con la
idea imperial difundida por los vencedores, se intenta crear una poesía
artificiosamente heroica siguiendo el modelo de los poetas del Siglo de Oro
español.
En la primavera de
1943, un joven poeta llamado José García Nieto (Premio Cervantes 1996) fundó
con otros jóvenes la revista Garcilaso, y con ella el movimiento
poético llamado “Juventud creadora” “garcilasista”. En sus páginas encontramos
poetas dispares como García Nieto, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio
Ridruejo, Rafael Morales, etc. Miran hacia Garcilaso y otros poetas clásicos.
La métrica regular, con preferencia por el soneto, se convierte en requisito
imprescindible para la redacción del poema La perfección formal de sus
composiciones refleja una visión del mundo coherente, ordenada, serena
enraizada en sólidas convicciones religiosas y políticas y alejada, por tanto, de la triste realidad e
esos años.
- Podemos resumir las principales
características de esta poesía en las siguientes:
a) Preferencia por los poetas clásicos de los
siglos XVI y XVII, especialmente Garcilaso y Lope Vega.
b) Como temas hallamos poesía amorosa y religiosa.
En cuanto a la primera, aparecen los tópicos amorosos en torno a la ausencia,
pérdida o desdén de la amada. En cuanto a la segunda, es una poesía arraigada
en la creencia de un Dios que asegura el orden y el equilibrio del mundo.
Existe, por tanto, una visión positiva que esconde la penosa realidad del
momento. Son también frecuentes las descripciones del paisaje castellano.
c) Formalmente, hay un dominio de las formas
clásicas, especialmente el soneto.
Se ha calificado a
esta poesía como anacrónica poesía de evasión, pero tampoco debe olvidarse en
aquellos inmediatos años de postguerra era imposible reflejar ese drama.
2.3- Poetas desarraigados: Como es
lógico, pronto llega la crisis del garcilasismo. A ello contribuyó, sobre todo,
la aparición de un libro que cayó como un clarinazo en las serenas aguas de la
poesía de entonces: Hijos de la ira de Dámaso Alonso (1944).
Suele considerarse este libro el punto de partida de la poesía española tras la
guerra y el libro más importante de la década.
El título se refiere a unos poemas sentidos
como fruto de la angustia y de rabia ante la injusticia, el dolor y el horror
de la vida. La ruptura temática y formal con los representantes de la poesía
arraigada es total: en el aspecto formal desaparecen las composiciones
regulares y son sustituidas por el versículo. Se prefiere un estilo bronco,
directo, más sencillo, menos preocupado estéticamente. El autor se vale de un
lenguaje cotidiano que es el que mejor se adecua al carácter realista de la
composición. En cuanto al tema, Dámaso Alonso se enfrenta a la dura realidad
que le tocó vivir, consecuencia de una guerra que sembró de muerte y de
miseria a España. Es una poesía desazonada que se enfrenta con un mundo
deshecho y caótico, invadido por el
sufrimiento y por la angustia. Sin embargo, no llega a ser una poesía
existencialista debido a la presencia de Dios a quien el poeta se dirige para
pedirle cuentas e interrogarle sobre la finalidad de tanta destrucción.
En 1944 se funda
Espadaña por Victoriano Crémer y Eugenio de Nora. Se recogerá a
los poetas de esta tendencia: José Luis Hidalgo, Carlos Bousoño, Eugenio
de Nora, Gabriel Celaya, Blas de Otero.
Espadaña contribuyó poderosamente al proceso
rehumanizador de la lírica de posguerra a través de una poesía comprometida con
la problemática existencial e histórica del hombre contemporáneo, que en la siguiente
década desembocaría en la poesía social
Vicente
Aleixandre publica ese mismo año Sombra del Paraíso. En él, el
mundo aparece como un posible paraíso que el hombre se ha empeñado en destruir.
El paraíso sigue ahí pero el hombre ha sido desterrado de él
3- LA
POESIA SOCIAL
- En torno a los últimos
años de la década del 40, siguiendo la línea rehumanizadora emprendida por
Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, comienza a surgir en España una poesía que
pretende ser un instrumento de acción social y política, influyendo sobre la
conciencia colectiva: la poesía social.
Uno de sus
representantes, Carlos Sahagún, hizo la siguiente definición de poesía social: Poesía
social es aquella que se propone una transformación del mundo o, cuando
menos, de las estructuras de la sociedad en que esa poesía nace. (...) En un sentido estricto, plenamente actual, por poesía social hay que
entender aquella que pone al descubierto la corrupción y los defectos de la
base de la organización burguesa
Hacia 1955 se consolida la poesía
social. De esta fecha son dos libros que marcan un hito: Pido la
paz y la palabra de Blas de Otero y Cantos Iberos
de Celaya. Otros poetas de esta nueva orientación son Carlos Bousoño, José
Agustín Goytisolo, Rafael Morales, José María Valverde, todos los cuales están
acompañados por una figura del 27: Vicente Aleixandre, que en 1954 dio un giro a su obra con Historia
del corazón
-
Por
tanto, la poesía social pretende mostrar la verdadera realidad del hombre y del
país, muy distinta de la versión oficial. Se considera a la poesía como un
medio de cambiar la sociedad que debe testificar y denunciar las injusticias,
las desigualdades sociales o la falta de libertades políticas.
Los poetas se dirigen a la mayoría, esto les conduce al empleo de un lenguaje claro,
prosaico y coloquial. Celaya habla de “escribir como quien respira”, Blas
de Otero dice “escribo como escupo”
Es cierto que por este camino, muchos caerán en el peligro de una poesía
prosaica y banal, pero también lo es
que los grandes poetas llegarán a descubrir los valores poéticos de la lengua
cotidiana.
- Sin embargo, esta poesía no consiguió su
objetivo. Hay que tener en cuenta que por aquellos años, la tirada de un libro
de versos rara vez alcanzaba los mil ejemplares y, además, el pueblo no estaba
en condiciones de leer poesía. Como muchos, Celaya y Blas de Otero se
desengañan de que se pueda transformar el mundo con libros de poemas. A esto
hay que unir el hecho de que los seguidores de los grandes poetas caen en el
empobrecimiento del lenguaje y en los tópicos.
- De todas formas, la poesía social dejó
algunos libros fundamentales de la poesía posterior a la guerra civil: España.
pasión de vida de Eugenio de Nora, Quinta del 42(1953)
y Cuanto sé de mi (1959) de José Hierro, Nuevos
Cantos de Vida y Esperanza de Victoriano Crémer y, sobre todo, los
libros de los dos poetas sociales más importantes:
4- PROMOCIÓN DE LOS CINCUENTA
- Contra estos los dos
vicios antes citados (el empobrecimiento del lenguaje y los tópicos) reacciona
un grupo de poetas que, aunque conocido como generación de los cincuenta
(comenzó a escribir a finales de esta década, de ahí que algunos prefieran
denominarla generación del 60), marcará la década siguiente: Ángel González,
José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines,
etc
Nacidos alrededor
de los años 1925-1938, su procedencia intelectual social e intelectual es muy
semejante: la burguesía media universitaria, hacia la que se vuelven desde un
inconformismo crítico.
- Veamos algunas
características de estos poetas:
1)
Su concepto de poesía ha cambiado: su única finalidad ya no es la comunicación,
como para los poetas sociales, lo cual había conducido a un empobrecimiento del
lenguaje. Ahora la poesía es un medio de conocimiento de la realidad, una forma
se sacar al exterior las zonas no visibles del hombre y del mundo. En
consecuencia, la poesía ahora se hace más lírica.
2)
Como primera consecuencia, ahora la poesía vuelve a ser un ejercicio de
exploración interior, de ahí que su temática se caracterice por un retorno a lo
íntimo: el fluir del tiempo, la evocación nostálgica de la infancia, lo
familiar, el amor, la amistad, etc También dan muestras de inconformismo frente
al mundo en que viven pero cierto escepticismo les aleja de la poesía social.
Cuando tratan de la realidad social nacional y de los males del país, no lo
hacen de una forma tan dramática como la generación anterior, sino que
prefieren usar la ironía distanciadora. Sea cual sea el tema del poema (amor,
recuerdos, España, etc) lo hacen sin dejarse llevar por el fácil
sentimentalismo.
3)
En el estilo, se rechaza el prosaísmo de los poetas sociales. Es verdad que
siguen un estilo antirretórico y conversacional, pero detrás de él hay un
esfuerzo por la obra bien hecha y una mayor atención a la lengua. Por tanto, el
tono coloquial se depura y se eleva a un nivel artístico
-
Uno de los autores más representativos de esta promoción es Ángel González. Las
composiciones seleccionadas representan claramente las características de la
poesía de estos años.
La
primera recoge el rasgo temático más llamativo de la generación de los
cincuenta: la vivencia del tiempo. Su poesía tiñe de evocaciones de infancia y
de adolescencia, de figuras desaparecidas, etc Es muy normal evocar la infancia
perdida o destruida por la guerra:
PRIMERA
EVOCACIÓN
Recuerdo
bien
a mi madre.
Tenía miedo del
viento,
era pequeña
de estatura
le asustaban
los truenos,
y las guerras
siempre
estaba
temiéndolas
de lejos,
desde antes de
la última ruptura del Tratado suscrito
por todos los
ministros de asuntos exteriores(...)
Llegó también
la guerra un mal verano. Llegó después la paz, tras un invierno todavía peor.
Esta vez, sin embargo, no devolvió lo arrebatado el viento. Ni la lluvia
pudo borrar las
huellas de la sangre. Perdido para siempre lo perdido, atrás quedó
definitivamente muerto lo que fue muerto. (...)
La segunda refleja
el sentimiento de frustración que sufre el poeta ante la realidad
presente, porque el orden social
establecido desvirtúa lo más auténticamente humano. Fijémonos como el
poeta no acude al grito, a la protesta directa, sino que prefiere un
tono desdramatizador, humorístico e irónico que le aleja de la poesía social. El autor centra su crítica
en la ciudad como símbolo de un tiempo hostil, más propicio al
odio que al amor. Como puede comprobarse,
el poeta a partir de un lenguaje sobrio y eficaz, pero muy poético, presenta los
lugares más propicios para el desarrollo del sentimiento amoroso. Sin embargo,
al darse cuneta de que la realidad no acompaña plenamente a lo que
quiere manifestar, cae al final en la decepción al reconocer que debe aceptar lo que pretendía criticar:
el hastío, la indiferencia y el odio del mundo.
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL
AMOR
Son pocos.
La primavera
está muy prestigiada, pero es mejor el verano.
Y también esas
grietas que el otoño forma al interceder con los domingos en algunas ciudades
ya de por sí
amarillas como plátanos. El invierno elimina muchos sitios:
quicios de
puertas orientadas al norte, orillas de los ríos, bancos públicos.
Los
contrafuertes exteriores de las viejas iglesias dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve. Pero desengañémonos: las bajas temperaturas y
los vientos húmedos lo dificultan todo.
Las ordenanzas,
además, proscriben la caricia (con exenciones
para
determinadas zonas epidérmicas
-sin interés
alguno-en niños, perros y otros animales)
y el “no tocar,
peligro de ignominia” puede leerse en miles de miradas. ¿A dónde huir,
entonces? Por todas partes ojos bizcos, córneas torturadas, implacables
pupilas, retinas reticentes, vigilan, desconfían, amenazan. Queda quizá el
recurso de andar solo, de vaciar el alma de ternura y llenarla de hastío e
indiferencia, en este tiempo hostil, propicio al odio.
5- LOS NOVISIMOS
- El intento renovador de
la generación de los 50 va a
consolidarse en la década de los 60, no sólo porque en esta década
alcanzan su madurez poética, sino porque a partir de 1966 empieza a vislumbrarse una nueva corriente poética. En este año
aparece Arde el mar de Pere Guimferrer, el cual tuvo una gran
acogida por parte de la lírica. Este
libro abría fuego en la aparición de una serie de títulos que,
publicados en los año inmediatos, confirman este nuevo clima poético.
- En 1970 el
crítico José María Castellet quiso dar cuenta del nuevo clima poético juvenil
con un antología que iba a levantar buen número de polémicas: Nueve
novísimos poetas españoles En ella el critic José Maria Castellet reúne
a nueve autores nacidos después de 1939
que representan esta ruptura con tradición poética anterior. Estos, nacidos
entre 1939 y 1948, son Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, J.M
Alvarez, Félix de Azúa, Pere Guimferrer, Vicente Molina-Foix, Guillermo
Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero. No cubren todo el horizonte
poético del momento, pero resultan mi representativos
de una nueva sensibilidad poética.
- Son poetas nacidos
después de la guerra, que comienzan a escribir en una sociedad de consumo, r lo que es natural que aporten una nueva
sensibilidad. Además comienzan a tener acceso a libros antes difici de
encontrar y sus frecuentes viajes al extranjero los ponen en contacto con nuevas
tendencias culturales. E les posibilita
un vasto bagaje literario: poetas ingleses y franceses del XIX, especialmente
los surrealistas hispanoamericanos como César Vallejo, Pablo Neruda,
Octavio Paz, algunos del 27 como
Cernuda, Aleixandre y otros posteriores como Carlos Edmundo de Ory.
- Estos poetas se han formado, frente a lo habitual en las
generaciones anteriores, en los mass mc
lo cual va a determinar una nueva sensibilidad ajena a la de los
mayores. La literatura sufre un retroces la formación cultural de estos
escritores y es sustituida por la cultura de los medios de comunicación. 1 explica la gran inspiración que encuentran en
ellos: el cine, la música (Bob Dylan, Los Beattles, los Rolling, los comics, la
publicidad, etc
- Sobre este conjunto de actitudes se establece la identidad de los
poetas novísimos, en la predominan los siguientes rasgos:
a)
Rechazo de la poesía social que ya se había manifestado en la generación del
50. Consideran inútil cambiar el mundo con la poesía, por lo que rechazan su
instrumentalización para fines políticos, y se centran sólo en los
específicamente lingüístico. Para ellos, el hecho literario debe ser
independiente del mundo exterior.
Por otro, hay una evidente
ausencia del elemento intimista y subjetivo.
Por
contra, como dijimos antes, van a incorporar a sus obras a los nuevos mitos
surgidos de la nueva cultura de los mass media: actores, deportistas,
cantantes, etc. En este sentido, se percibe una fuerte influencia de temas y
mitos norteamericanos que proceden de la televisión, el cine, la música, los
cómics, etc. Las continuas referencias musicales, cinematográficas, literarias,
etc que va a haber en estos poemas va a dar lugar a que sólo sean comprensibles
por aquellos pocos conocedores de esos temas.
Este gusto por incluir todo tipo de
referencias culturales (era muy normal que se introdujeran (y a veces
comentaran) citas literarias ha hecho que a esta poesía se la haya denominado
“culturalista”. A los poemas acceden
lecturas, conocimientos, hechos culturales, etc, haciendo así un alarde de
exhibicionismo cultural.
b) Despreocupación hacia las formas tradicionales y preferencia por la
escritura automática. En el estilo buscan
una renovación del lenguaje poético y ven en el surrealismo una lección aún vigente
de ruptura con la lógica de un mundo absurdo. Por ello, estamos ante un
nuevo vanguardismo, paralelo a lo que estaba ocurriendo también en novela y teatro. Se huye del discurso lógico,
incorporando al poeta citas literarias, anuncios publicitarios, letras de
canciones, etc
c) La formación literaria de los novísimos es fundamentalmente
extranjera: Eliot, Yeats,los surrealistas franceses,
etc. La tradición literaria española la ignoran voluntariamente, con las
excepciones de Aleixandre, Cernuda y Gil de Biedma.
TEMA
7 LA POESIA ESPAÑOLA POSTERIOR A 1936
1- LA
POESIA DURANTE LA GUERRA CIVIL
Como había ocurrido con la novela,
durante la guerra civil fueron muchos los escritores que se vieron atraídos por
la poesía para expresar sus ideas políticas: las proclamas ideológicas o
políticas, las arengas a los combatientes y las descalificaciones y burlas del
enemigo pasan a ser la materia de la poesía en los dos bandos en lucha.
Aunque cuantitativamente (y cualitativamente) fue mayor la contribución poética de los republicanos, también en
bando nacional se encuentran rasgos formales y temáticos semejantes, aunque,
como es lógico, de significación contraria. En el bando republicano hay poetas
consagrados como Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, etc Entre
los nacionales, Gerardo Diego, Pemán, Manuel Machado, Dionisio Ridruejo, Agustín de Foxa, etc
Es obvio que se va a tratar de
una poesía de urgencia, circunstancial y, por tanto, perecedera una vez acabado
el motivo de su aparición y de escaso valor literario.
2- LA DÉCADA
DE LOS
CUARENTA
Lo que primero caracteriza a la
poesía de posguerra fue la pérdida de muchos grandes maestros: Lorca en 1936,
Antonio Machado en 1939, Juan Ramón Jiménez se exilia, el grupo poético del 27
se disgrega pues muchos de sus miembros también se van al exilio.
Por otro lado, los años que
siguieron a la guerra civil no fueron demasiado propicios para el lirismo.
Represión, hambre y miseria hicieron su aparición en Madrid como en otras
ciudades.
Si antes de la guerra, la poesía
giraba en torno a la generación del 27, ahora ésta se va a ver fragmentada a
causa del exilio. Los que permanecieron en España siguieron ejerciendo su
magisterio entre las nuevas generaciones: en 1944 aparecen dos libros claves
para el futuro quehacer poético español: Hijos de la ira de
Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre. El
primero supondrá una ruptura temática y estilística con la poesía que se estaba
haciendo tras finalizar la guerra, mientras que el segundo ofrecerá una nueva
dimensión de la poesía surrealista.
De todas formas, antes de
enumerar las distintas tendencias que se dan en la poesía de posguerra (década
de los cuarenta), es necesario hablar de un poeta, considerado por muchos como
puente entre la generación del 27 y las primeras generaciones de posguerra:
Miguel Hernández.
2.1- Miguel Hernández:
(1910-1942): Es una de las figuras más atractivas de la poesía española. Se
entregó a su obra de poeta como reflejo verdadero de su propia existencia que
intuyó desde muy pronto amenazada por la muerte. Fue una figura romántica que
lucha en favor del amor, de la justicia y de la libertad, es decir, en defensa
del hombre.
2.1.1- Vida: Nació
en Orihuela en 1910. Su infancia es humilde, cuidando del rebaño de cabras de
su padre, tratante de ganado. Su educación académica es poca, pues en 1925 tuvo
que dejar los estudios. Pero ello no supuso ausencia de cultura, pues sus
lecturas fueron numerosas y constantes. Escribe sus primeros poemas sobre el
medio que le rodea, su vida de pastor: la tierra, el cielo, los animales.
En su ciudad conoce a Ramón Sijé,
a cuya tertulia literaria acude. Él
le orienta en sus lecturas y lo
anima a seguir escribiendo.
- Deseoso de fama, en 1931 llega a Madrid,
donde va a conocer los ambientes artísticos y literarios. Lleva una carta de
recomendación en el bolsillo, escrita por el alcalde de su pueblo, pero la vida
en la capital es muy dura y se desvanecen pronto sus sueños de triunfo y
reconocimiento público. Sus dificultades económicas se agravan y se ve obligado
a volver a Orihuela. Allí consigue un puesto de oficinista y conoce a Josefina
Manresa, con la que después se casara.
- En 1933 publica su primer libro, Perito
en lunas escrito bajo influencia gongorina y que despierta escaso
interés en la crítica.
- Vuelve a Madrid y conoce a muchos de los
grandes poetas de la Generación del 27. Publica en la Revista de Occidente algunos de sus últimos poemas, lo que le
supone una creciente estimación en los círculos artísticos. Juan Ramón Jiménez
le consagra definitivamente llamándole “aliento joven de España”. En 1936
publica El rayo que no cesa, casi en su totalidad inspirado en su
amor a Josefina.
- Estalla la guerra civil y se alista en el
ejército republicano (había ingresado en el PCE en 1935). Empieza a escribir
una poesía militante, de combate, al servicio de la defensa de la
República. Recita
sus composiciones en el frente de batalla para consolar a los heridos y elevar
la moral de los combatientes. En marzo de 1937 se casa con Josefina y publica Viento
del pueblo Su primer hijo muere antes de cumplir su primer año debido a
las condiciones de la guerra. El segundo nacerá en 1939 y a él le dedicará las
“Nanas de la cebolla”
- Acabada la guerra, es detenido pero gracias a
la intervención de algunos amigos (entre ellos Pablo Neruda) sale
provisionalmente de la cárcel. Vuelve a ser detenido y una condena a muerte
inicial es sustituida por una de treinta años. Inicia un penoso itinerario por
diversas prisiones españolas donde va a escribir los poemas que integrarán sus
últimos libros. En la cárcel se ganará la admiración de sus compañeros de
prisión por su generosidad y abnegación. Algunos amigos escritores
afines al régimen le aseguran la libertad si se arrepiente de su pasado político, a lo cual él se niega tajantemente.
- El frío, la mala alimentación, las poca
higiene van minando su salud. Contrae tuberculosis y muere el 28 de marzo de
1942.
2.1.2- Su obra: Su
obra, trágicamente truncada por las secuelas de la guerra, sirve de puente
entre dos etapas de la poesía española: la vanguardista y la de compromiso
político.
- Sus inicios poéticos se encuadran dentro del
entusiasmo por Góngora de la generación del 27. A este entusiasmo responde Perito en
lunas (1934) Son 42 octavas reales en las que objetos humildes y
usuales en su realidad de Orihuela son sometidos a una elaboración metafórica
deslumbrante. Ya en esta obra encontramos los primeros rastros de la capacidad
metafórica de Miguel Hernández, que acude al mundo real
de su vida diaria para proveerse del material
metafórico. En su labor selectiva se deja guiar sólo por la mayor potencia
descriptiva y la originalidad y novedad de los objetos. El resultado va a ser
una poesía difícil de desentrañar.
- Tras
este primer libro, Miguel Hernández se convertirá en un poeta auténticamente
romántico que expresará de forma
apasionada sus sentimientos más íntimos, ajeno a cualquier deshumanización del
arte. En él, la obra poética es inseparable del hombre, de sus anhelos y
esperanzas, de su misma evolución como hombre
y como ciudadano.
- Alcanza su plenitud poética con un libro
iniciado en 1934 y no publicado hasta 1936: El rayo que no cesa.
Nuevas lecturas vienen a completar la de Góngora: Garcilaso, Quevedo,
Aleixandre.
El libro se abre con el crudo planteamiento
del gran problema existencial de M. Hernández: su vida siempre trágicamente
amenazada:
Un carnívoro cuchillo
de
ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo alrededor de mi
vida.
La idea central de la obra de Miguel
Hernández es la vida. Desde que conoce a su esposa, el amor será parte
fundamental de ésta y, por tanto, de su poesía, pero será una vida y un amor
siempre amenazados por la idea de la muerte.
En este libro se consolidan sus tres temas
por excelencia: la vida, el amor y la muerte. En el centro está el amor, anhelo
vitalista que se estrella contra las barreras que se alzan a su paso. Es como
un rayo que se clava en su corazón con oscuros presagios de muerte. Por ello
por lo que en todo el libro domina un poderoso vitalismo trágico.
Miguel Hernández contempla la vida siempre
amenazada por la muerte. Esta amenaza ensombrece toda su concepción del mundo
y, por tanto, también su obra. En este poema nos describe el poeta su destino
trágico. Después de una resistencia desesperada e inútil contra ese fatídico
torrente de puñales, el poeta se abandona a las oleadas de su sangre. La vida
es para él una inmensa y dilatada herida que se prolonga hasta hundirse en la
muerte:
Crece la sangre, agranda
la expansión de sus frondas en mi pecho que
álamo desbordante se desmanda
y en varios torvos ríos cae deshecho.
Me veo de repente
envuelto en sus
coléricos raudales, y nado contra todos desesperadamente como contra un fatal
torrente de puñales. Me arrastra encarnizada su corriente, me despedaza, me
hunde, me atropella, quiero apartarme de ella a manotazos, y se me van los
brazos detrás de ella, y se me van las ansias en los brazos.
Me dejaré arrastrar hecho pedazos, ya que así se lo ordenan a mi vida
la sangre y su marea, los cuerpos y mi estrella ensangrentada.
Seré una sola y dilatada herida hasta que directamente sea
un cadáver de espuma: viento y nada.
Este sentimiento trágico de la
vida explica su gusto por el símbolo del toro. El destino trágico común ha
unido a los dos eternamente en su obra poética:
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
Gracias al sometimiento a una
forma clásica como el soneto, evita el fácil desbordamiento emocional.
Mención aparte merece la “Elegía
a Ramón Sijé”, escrita en tercetos encadenados, que es una de las más
impresionantes elegías de la lírica española. Sijé fue un amigo de Orihuela que
le apoyó en sus inicios poéticos y del que se fue distanciando por cuestiones
políticas, ya que era un fiel representante de la mentalidad predominante en Orihuela, pueblo marcado por el caciquismo y
una influencia absoluta de la Iglesia. Sin
embargo, ante su prematura muerte prevalece el cariño sobre las diferencias ideológicas.
- En
1937 aparece Viento del pueblo, con el que inicia su etapa de
poesía comprometida. Los poemas eran
leídos por él durante los descansos de los combates. El tono general del libro
es de exaltación por la República , de desprecio por el enemigo, incluso de
amargura.
- El hombre acecha fue también escrito durante la
guerra, pero no apareció hasta 1960 en Argentina. El tono es distinto al del
anterior libro, pues en la mayoría de los poemas dirige sus ojos hacia los
horrores de la guerra. Han pasado ya
dos años de contienda durante los cuales el poeta ha ido perdiendo su optimismo
y su fe, no en la causa, debido a las terribles calamidades que cercan al país:
miseria, destrucción y sangre. Gran parte de los poemas están escritos en
versos alejandrinos, lo cual da un tono solemne y funerario a casi todo el
libro. Es una poesía desnuda de artificio en la que hay una menor frecuencia de
metáforas y comparaciones.
- Cancionero y romancero de ausencias (1938-41) La mayor parte de los poemas de este libro están compuestos
durante su peregrinaje por diferentes cárceles españolas. El libro tiene el
tono íntimo de un diario personal por su sencillez y sinceridad.
Libro conmovedor en que el poeta se interroga sobre todo lo perdido. Otra
vez nos habla del amor:
ahora del amor a la esposa y al hijo y es de
nuevo un amor frustrado por la separación. Otros temas son su situación de
prisionero y las consecuencias de la guerra.
Abandona la riqueza de imágenes y
el colorido léxico anterior.
La métrica es de tipo popular: canciones,
romances, coplas, etc
2.2- Poetas arraigados: Se suele
hablar de poetas arraigados para referirnos a una serie de poetas nacidos en
torno a 1910, que hacen sus primeras publicaciones entre los años 1932 y 1936,
que tuvieron que vivir la guerra en toda su crudeza justo cuando s iniciaban
como escritores y que se van a reunir en torno a las revistas Escorial
y Garcilaso.
De acuerdo con la
idea imperial difundida por los vencedores, se intenta crear una poesía
artificiosamente heroica siguiendo el modelo de los poetas del Siglo de Oro
español.
En la primavera de
1943, un joven poeta llamado José García Nieto (Premio Cervantes 1996) fundó
con otros jóvenes la revista Garcilaso, y con ella el movimiento
poético llamado “Juventud creadora” “garcilasista”. En sus páginas encontramos
poetas dispares como García Nieto, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Dionisio
Ridruejo, Rafael Morales, etc. Miran hacia Garcilaso y otros poetas clásicos.
La métrica regular, con preferencia por el soneto, se convierte en requisito
imprescindible para la redacción del poema La perfección formal de sus
composiciones refleja una visión del mundo coherente, ordenada, serena
enraizada en sólidas convicciones religiosas y políticas y alejada, por tanto, de la triste realidad e
esos años.
- Podemos resumir las principales
características de esta poesía en las siguientes:
a) Preferencia por los poetas clásicos de los
siglos XVI y XVII, especialmente Garcilaso y Lope Vega.
b) Como temas hallamos poesía amorosa y religiosa.
En cuanto a la primera, aparecen los tópicos amorosos en torno a la ausencia,
pérdida o desdén de la amada. En cuanto a la segunda, es una poesía arraigada
en la creencia de un Dios que asegura el orden y el equilibrio del mundo.
Existe, por tanto, una visión positiva que esconde la penosa realidad del
momento. Son también frecuentes las descripciones del paisaje castellano.
c) Formalmente, hay un dominio de las formas
clásicas, especialmente el soneto.
Se ha calificado a
esta poesía como anacrónica poesía de evasión, pero tampoco debe olvidarse en
aquellos inmediatos años de postguerra era imposible reflejar ese drama.
2.3- Poetas desarraigados: Como es
lógico, pronto llega la crisis del garcilasismo. A ello contribuyó, sobre todo,
la aparición de un libro que cayó como un clarinazo en las serenas aguas de la
poesía de entonces: Hijos de la ira de Dámaso Alonso (1944).
Suele considerarse este libro el punto de partida de la poesía española tras la
guerra y el libro más importante de la década.
El título se refiere a unos poemas sentidos
como fruto de la angustia y de rabia ante la injusticia, el dolor y el horror
de la vida. La ruptura temática y formal con los representantes de la poesía
arraigada es total: en el aspecto formal desaparecen las composiciones
regulares y son sustituidas por el versículo. Se prefiere un estilo bronco,
directo, más sencillo, menos preocupado estéticamente. El autor se vale de un
lenguaje cotidiano que es el que mejor se adecua al carácter realista de la
composición. En cuanto al tema, Dámaso Alonso se enfrenta a la dura realidad
que le tocó vivir, consecuencia de una guerra que sembró de muerte y de
miseria a España. Es una poesía desazonada que se enfrenta con un mundo
deshecho y caótico, invadido por el
sufrimiento y por la angustia. Sin embargo, no llega a ser una poesía
existencialista debido a la presencia de Dios a quien el poeta se dirige para
pedirle cuentas e interrogarle sobre la finalidad de tanta destrucción.
En 1944 se funda
Espadaña por Victoriano Crémer y Eugenio de Nora. Se recogerá a
los poetas de esta tendencia: José Luis Hidalgo, Carlos Bousoño, Eugenio
de Nora, Gabriel Celaya, Blas de Otero.
Espadaña contribuyó poderosamente al proceso
rehumanizador de la lírica de posguerra a través de una poesía comprometida con
la problemática existencial e histórica del hombre contemporáneo, que en la siguiente
década desembocaría en la poesía social
Vicente
Aleixandre publica ese mismo año Sombra del Paraíso. En él, el
mundo aparece como un posible paraíso que el hombre se ha empeñado en destruir.
El paraíso sigue ahí pero el hombre ha sido desterrado de él
3- LA
POESIA SOCIAL
- En torno a los últimos
años de la década del 40, siguiendo la línea rehumanizadora emprendida por
Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, comienza a surgir en España una poesía que
pretende ser un instrumento de acción social y política, influyendo sobre la
conciencia colectiva: la poesía social.
Uno de sus
representantes, Carlos Sahagún, hizo la siguiente definición de poesía social: Poesía
social es aquella que se propone una transformación del mundo o, cuando
menos, de las estructuras de la sociedad en que esa poesía nace. (...) En un sentido estricto, plenamente actual, por poesía social hay que
entender aquella que pone al descubierto la corrupción y los defectos de la
base de la organización burguesa
Hacia 1955 se consolida la poesía
social. De esta fecha son dos libros que marcan un hito: Pido la
paz y la palabra de Blas de Otero y Cantos Iberos
de Celaya. Otros poetas de esta nueva orientación son Carlos Bousoño, José
Agustín Goytisolo, Rafael Morales, José María Valverde, todos los cuales están
acompañados por una figura del 27: Vicente Aleixandre, que en 1954 dio un giro a su obra con Historia
del corazón
-
Por
tanto, la poesía social pretende mostrar la verdadera realidad del hombre y del
país, muy distinta de la versión oficial. Se considera a la poesía como un
medio de cambiar la sociedad que debe testificar y denunciar las injusticias,
las desigualdades sociales o la falta de libertades políticas.
Los poetas se dirigen a la mayoría, esto les conduce al empleo de un lenguaje claro,
prosaico y coloquial. Celaya habla de “escribir como quien respira”, Blas
de Otero dice “escribo como escupo”
Es cierto que por este camino, muchos caerán en el peligro de una poesía
prosaica y banal, pero también lo es
que los grandes poetas llegarán a descubrir los valores poéticos de la lengua
cotidiana.
- Sin embargo, esta poesía no consiguió su
objetivo. Hay que tener en cuenta que por aquellos años, la tirada de un libro
de versos rara vez alcanzaba los mil ejemplares y, además, el pueblo no estaba
en condiciones de leer poesía. Como muchos, Celaya y Blas de Otero se
desengañan de que se pueda transformar el mundo con libros de poemas. A esto
hay que unir el hecho de que los seguidores de los grandes poetas caen en el
empobrecimiento del lenguaje y en los tópicos.
- De todas formas, la poesía social dejó
algunos libros fundamentales de la poesía posterior a la guerra civil: España.
pasión de vida de Eugenio de Nora, Quinta del 42(1953)
y Cuanto sé de mi (1959) de José Hierro, Nuevos
Cantos de Vida y Esperanza de Victoriano Crémer y, sobre todo, los
libros de los dos poetas sociales más importantes:
4- PROMOCIÓN DE LOS CINCUENTA
- Contra estos los dos
vicios antes citados (el empobrecimiento del lenguaje y los tópicos) reacciona
un grupo de poetas que, aunque conocido como generación de los cincuenta
(comenzó a escribir a finales de esta década, de ahí que algunos prefieran
denominarla generación del 60), marcará la década siguiente: Ángel González,
José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines,
etc
Nacidos alrededor
de los años 1925-1938, su procedencia intelectual social e intelectual es muy
semejante: la burguesía media universitaria, hacia la que se vuelven desde un
inconformismo crítico.
- Veamos algunas
características de estos poetas:
1)
Su concepto de poesía ha cambiado: su única finalidad ya no es la comunicación,
como para los poetas sociales, lo cual había conducido a un empobrecimiento del
lenguaje. Ahora la poesía es un medio de conocimiento de la realidad, una forma
se sacar al exterior las zonas no visibles del hombre y del mundo. En
consecuencia, la poesía ahora se hace más lírica.
2)
Como primera consecuencia, ahora la poesía vuelve a ser un ejercicio de
exploración interior, de ahí que su temática se caracterice por un retorno a lo
íntimo: el fluir del tiempo, la evocación nostálgica de la infancia, lo
familiar, el amor, la amistad, etc También dan muestras de inconformismo frente
al mundo en que viven pero cierto escepticismo les aleja de la poesía social.
Cuando tratan de la realidad social nacional y de los males del país, no lo
hacen de una forma tan dramática como la generación anterior, sino que
prefieren usar la ironía distanciadora. Sea cual sea el tema del poema (amor,
recuerdos, España, etc) lo hacen sin dejarse llevar por el fácil
sentimentalismo.
3)
En el estilo, se rechaza el prosaísmo de los poetas sociales. Es verdad que
siguen un estilo antirretórico y conversacional, pero detrás de él hay un
esfuerzo por la obra bien hecha y una mayor atención a la lengua. Por tanto, el
tono coloquial se depura y se eleva a un nivel artístico
-
Uno de los autores más representativos de esta promoción es Ángel González. Las
composiciones seleccionadas representan claramente las características de la
poesía de estos años.
La
primera recoge el rasgo temático más llamativo de la generación de los
cincuenta: la vivencia del tiempo. Su poesía tiñe de evocaciones de infancia y
de adolescencia, de figuras desaparecidas, etc Es muy normal evocar la infancia
perdida o destruida por la guerra:
PRIMERA
EVOCACIÓN
Recuerdo
bien
a mi madre.
Tenía miedo del
viento,
era pequeña
de estatura
le asustaban
los truenos,
y las guerras
siempre
estaba
temiéndolas
de lejos,
desde antes de
la última ruptura del Tratado suscrito
por todos los
ministros de asuntos exteriores(...)
Llegó también
la guerra un mal verano. Llegó después la paz, tras un invierno todavía peor.
Esta vez, sin embargo, no devolvió lo arrebatado el viento. Ni la lluvia
pudo borrar las
huellas de la sangre. Perdido para siempre lo perdido, atrás quedó
definitivamente muerto lo que fue muerto. (...)
La segunda refleja
el sentimiento de frustración que sufre el poeta ante la realidad
presente, porque el orden social
establecido desvirtúa lo más auténticamente humano. Fijémonos como el
poeta no acude al grito, a la protesta directa, sino que prefiere un
tono desdramatizador, humorístico e irónico que le aleja de la poesía social. El autor centra su crítica
en la ciudad como símbolo de un tiempo hostil, más propicio al
odio que al amor. Como puede comprobarse,
el poeta a partir de un lenguaje sobrio y eficaz, pero muy poético, presenta los
lugares más propicios para el desarrollo del sentimiento amoroso. Sin embargo,
al darse cuneta de que la realidad no acompaña plenamente a lo que
quiere manifestar, cae al final en la decepción al reconocer que debe aceptar lo que pretendía criticar:
el hastío, la indiferencia y el odio del mundo.
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL
AMOR
Son pocos.
La primavera
está muy prestigiada, pero es mejor el verano.
Y también esas
grietas que el otoño forma al interceder con los domingos en algunas ciudades
ya de por sí
amarillas como plátanos. El invierno elimina muchos sitios:
quicios de
puertas orientadas al norte, orillas de los ríos, bancos públicos.
Los
contrafuertes exteriores de las viejas iglesias dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve. Pero desengañémonos: las bajas temperaturas y
los vientos húmedos lo dificultan todo.
Las ordenanzas,
además, proscriben la caricia (con exenciones
para
determinadas zonas epidérmicas
-sin interés
alguno-en niños, perros y otros animales)
y el “no tocar,
peligro de ignominia” puede leerse en miles de miradas. ¿A dónde huir,
entonces? Por todas partes ojos bizcos, córneas torturadas, implacables
pupilas, retinas reticentes, vigilan, desconfían, amenazan. Queda quizá el
recurso de andar solo, de vaciar el alma de ternura y llenarla de hastío e
indiferencia, en este tiempo hostil, propicio al odio.
5- LOS NOVISIMOS
- El intento renovador de
la generación de los 50 va a
consolidarse en la década de los 60, no sólo porque en esta década
alcanzan su madurez poética, sino porque a partir de 1966 empieza a vislumbrarse una nueva corriente poética. En este año
aparece Arde el mar de Pere Guimferrer, el cual tuvo una gran
acogida por parte de la lírica. Este
libro abría fuego en la aparición de una serie de títulos que,
publicados en los año inmediatos, confirman este nuevo clima poético.
- En 1970 el
crítico José María Castellet quiso dar cuenta del nuevo clima poético juvenil
con un antología que iba a levantar buen número de polémicas: Nueve
novísimos poetas españoles En ella el critic José Maria Castellet reúne
a nueve autores nacidos después de 1939
que representan esta ruptura con tradición poética anterior. Estos, nacidos
entre 1939 y 1948, son Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, J.M
Alvarez, Félix de Azúa, Pere Guimferrer, Vicente Molina-Foix, Guillermo
Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero. No cubren todo el horizonte
poético del momento, pero resultan mi representativos
de una nueva sensibilidad poética.
- Son poetas nacidos
después de la guerra, que comienzan a escribir en una sociedad de consumo, r lo que es natural que aporten una nueva
sensibilidad. Además comienzan a tener acceso a libros antes difici de
encontrar y sus frecuentes viajes al extranjero los ponen en contacto con nuevas
tendencias culturales. E les posibilita
un vasto bagaje literario: poetas ingleses y franceses del XIX, especialmente
los surrealistas hispanoamericanos como César Vallejo, Pablo Neruda,
Octavio Paz, algunos del 27 como
Cernuda, Aleixandre y otros posteriores como Carlos Edmundo de Ory.
- Estos poetas se han formado, frente a lo habitual en las
generaciones anteriores, en los mass mc
lo cual va a determinar una nueva sensibilidad ajena a la de los
mayores. La literatura sufre un retroces la formación cultural de estos
escritores y es sustituida por la cultura de los medios de comunicación. 1 explica la gran inspiración que encuentran en
ellos: el cine, la música (Bob Dylan, Los Beattles, los Rolling, los comics, la
publicidad, etc
- Sobre este conjunto de actitudes se establece la identidad de los
poetas novísimos, en la predominan los siguientes rasgos:
a)
Rechazo de la poesía social que ya se había manifestado en la generación del
50. Consideran inútil cambiar el mundo con la poesía, por lo que rechazan su
instrumentalización para fines políticos, y se centran sólo en los
específicamente lingüístico. Para ellos, el hecho literario debe ser
independiente del mundo exterior.
Por otro, hay una evidente
ausencia del elemento intimista y subjetivo.
Por
contra, como dijimos antes, van a incorporar a sus obras a los nuevos mitos
surgidos de la nueva cultura de los mass media: actores, deportistas,
cantantes, etc. En este sentido, se percibe una fuerte influencia de temas y
mitos norteamericanos que proceden de la televisión, el cine, la música, los
cómics, etc. Las continuas referencias musicales, cinematográficas, literarias,
etc que va a haber en estos poemas va a dar lugar a que sólo sean comprensibles
por aquellos pocos conocedores de esos temas.
Este gusto por incluir todo tipo de
referencias culturales (era muy normal que se introdujeran (y a veces
comentaran) citas literarias ha hecho que a esta poesía se la haya denominado
“culturalista”. A los poemas acceden
lecturas, conocimientos, hechos culturales, etc, haciendo así un alarde de
exhibicionismo cultural.
b) Despreocupación hacia las formas tradicionales y preferencia por la
escritura automática. En el estilo buscan
una renovación del lenguaje poético y ven en el surrealismo una lección aún vigente
de ruptura con la lógica de un mundo absurdo. Por ello, estamos ante un
nuevo vanguardismo, paralelo a lo que estaba ocurriendo también en novela y teatro. Se huye del discurso lógico,
incorporando al poeta citas literarias, anuncios publicitarios, letras de
canciones, etc
c) La formación literaria de los novísimos es fundamentalmente
extranjera: Eliot, Yeats,los surrealistas franceses,
etc. La tradición literaria española la ignoran voluntariamente, con las
excepciones de Aleixandre, Cernuda y Gil de Biedma.